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Opinión y debates sobre temas de empresa, economía y actualidad.

El premio

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Tweet de Pablo Iglesias sobre Amancio Ortega

Tweet de Pablo Iglesias sobre Amancio Ortega

     El público del plató aplaudía con fuerza al concursante ganador, que estaba exultante. Las cámaras de televisión se desplazaban discretamente por todo el espacio, enfocando a presentador, ganador y público, mostrándolos alternativamente en distintos planos y tomas.

     – Bueno, Enrique – dijo el presentador, de pie junto al concursante y tomándolo por el hombro, – 500.000 euros es una cantidad muy suculenta. ¿Qué has pensado hacer con ella?

     El ganador, ya libre del abrazo, se balanceaba suavemente desplazando su peso de un pie al otro, mientras se acariciaba las manos.

     – Pues verás, Jesús, lo cierto es que no contaba mucho con ganar, pero ya ves. Respecto de los 500.000, si te digo la verdad, había pensado quedármelos para mí, pero ya sé que esto no está muy bien visto en este programa, así que los voy a donar.

     – Muy bien, Enrique, y ¿en qué ONG has pensado?

     – La verdad es que no es una ONG. Le doy mi premio a Amancio Ortega.

     – ¿A Amancio Ortega, el dueño de Zara?

     La sorpresa y la incredulidad se pintaron en la cara del presentador. El público, que estaba listo para aplaudir, dejó la ovación suspendida, con las manos en el aire pero sin llegar a juntarlas, como si hubieran congelado la imagen.

     – Eso es, Jesús, había pensado en Amancio Ortega.

     – Pero esto no tiene mucho sentido, ¿no crees? Este señor tiene mucho dinero, ya es rico. De hecho, está podrido de dinero. ¿No te parece que hay otras personas que necesitan este dinero más que él?

     – Bueno, sí, pero la cuestión para mí no es que alguien lo necesite más, sino que realmente lo merezca más.

     El público observaba en silencio, contemplando la escena sin saber muy bien qué hacer.

     – Creo, Enrique, que no me has entendido bien. ¿No crees que una organización que dedica su esfuerzo a aliviar el sufrimiento y las carencias de los menos afortunados, merecería más tu premio?

     – Ya. Pero es que yo quiero que mi premio sea eso, un premio, un reconocimiento, y no una caridad, no un homenaje a la necesidad.

     Una mueca de contrariedad mezclada con condescendencia apareció en el rostro del presentador. El público inició un callado abucheo, incipiente todavía, pero que iba abriéndose paso.

     – No te lo tomes a mal, Enrique, pero me siento muy decepcionado. Vale que es tu decisión, pero la encuentro profundamente insolidaria y de una gran insensibilidad hacia los más desfavorecidos.

     Los abucheos crecían, animados ahora por las indicaciones de los asistentes del programa.

     – Si te digo la verdad, Jesús, no sabría cómo elegir a qué ONG dar el dinero. ¿Cómo se elige una ONG? ¿Cómo se elige entre un catálogo de desgracias, de llagas, de harapos, entre una colección de miseria? ¿Qué convierte a una ONG en mejor que otra?, ¿la cantidad de necesidad y miseria que es capaz de gestionar y de presentar al público?

     – ¿De gestionar dices? – Preguntó el presentador con gesto escandalizado. – Querrás decir de afrontar, de mitigar, de aliviar.

     – Nunca he creído que la miseria se solucione regándola con billetes. Normalmente, lo que se riega con billetes crece, no se reduce.

     – ¿A no?, ¿y cómo, en tu opinión, se soluciona la miseria?

     El concursante sentía la presión del público que, alentado por los asistentes, mostraban caras hoscas y poco amistosas. El presentador le miraba con gesto duro, como desafiándole a dar respuesta a una pregunta final del programa, sabiendo que esta vez no la acertaría.

     – La miseria no se combate con caridad, ni con buenos sentimientos. La miseria se combate creando riqueza, apoyando a los que crean esa riqueza y a los que permiten que cada vez más gente pueda participar en ese proceso de creación. La miseria se vence cuando se ensalza y se da reconocimiento público a estos productores, a estos creadores.

     – Vaya, ¿y quiénes son esos productores, esos “creadores de riqueza”? – dijo el presentador con aire escéptico.

El concursante se olvidó por un momento del presentador, y se dio la vuelta, dirigiéndose al público.

     – Los creadores de riqueza están entre vosotros. Sois todos aquellos que teneis confianza en vosotros mismos, en vuestra capacidad y que deseáis trabajar para poder disfrutar del fruto de vuestro trabajo.

     – Ya veo. – suspiró el presentador.

    – Sí, están entre vosotros. En todos los que desean lo mejor y están dispuestos a pagar su precio en términos de esfuerzo a cualquier nivel. En todos los que no aspiran a nada que no hayan ganado legítimamente, pero, por el contrario, exigen no ser robados del fruto de sus esfuerzos, para que éste sea entregado a quien no se ha esforzado.

Los asistentes miraban al director del programa, indecisos, a la espera de indicaciones que tampoco acababan de llegar. Una parte del público tornaba su enojo en curiosidad, otros, en abierta simpatía. El concursante continuó.

     – Si uno exhibe un pez frente a diez hambrientos, acabará entregándolo a aquel que le parezca más famélico, más desahuciado y lastimoso, convirtiendo el acto de dar un pescado en una subasta lamentable donde todos se esfuerzan en estar peor que el de al lado, en provocar más compasión, y vence quien más se humilla y más se degrada. Es la lógica de la destrucción.

     – ¿Qué quieres decir? – preguntó el presentador.

     El concursante miró al público, ahora expectante.

     – Quiero decir que no creo en las limosnas ni en quienes las desean o en quienes las reparten. Quiero decir que dedico mi premio a las personas creativas y que se esfuerzan, en un empleo, como empresarios, o desde su hogar.

     El público aplaudía ahora con fuerza. El concursante continuó.

     – Dedico mi premio a la persona que mejor representa el triunfo del esfuerzo y la creatividad, la riqueza bien ganada y bien distribuída, la riqueza de la que cada cual puede participar en la medida en que desee trabajar y esforzarse. Una riqueza ganada, no repartida; una riqueza merecida, que hace grande a quien la logra, una riqueza que crea más riqueza y oportunidades.

     El público vitoreaba al ganador, ante unos asistentes desconcertados. El presentador miraba al director del programa, preguntándose si debía cortar con todo aquello. Finalmente, el director le transmitió una indicación: “deja que siga”.

     El concursante dijo, a modo de conclusión:

     – Doy mi premio a quien dio un empleo a mi madre, como a tantos miles de personas en todo el mundo. No un subsidio ni una caridad, y le dio la oportunidad de crecer como profesional y como persona, de quererse a sí misma, y de tener el orgullo de saber que lo tenía, por poco que fuera, lo había ganado con su esfuerzo y no por gracia de una subvención que un político decidió otorgar, con dinero ganado por otra persona.

     El público se puso en pie ovacionando al concursante ante la mirada atónita del presentador. Los asistentes, desbordados, dirigían sus ojos hacia una silla vacía, la del director, que había decidido dimitir de su puesto en ese mismo momento, incapaz de soportar por más tiempo el hecho servir a semejante fraude de programa.

     – Gracias, gracias. – decía el concursante un poco abrumado. – No quería acabar dando un discurso al estilo John Galt.

     – ¿John Galt? – contestó el presentador, – ¿Y quién es John Galt?

Joaquín Bueso

Dedicado a mi amigo Ginés, enamorado de la vida, y productor.

NOTA: Este post está inspirado directamente en el libro “La rebelión de Atlas”, de la autora Ayn Rand.gold-dollar-sign

Written by dirección activa

septiembre 9, 2016 at 1:42 am

El Plan B

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AULA DE UN COLEGIO

Aula de un colegio

     Cuando unos padres se plantean la elección del colegio para sus hijos, la inmensa mayoría optaría, en primera opción, por el cole que de forma natural les corresponde, el de su pueblo o el de su barrio. Por la educación pública.

     Sólo casos muy específicos eligen a priori algún centro privado.

     Ese colegio cercano facilita sobremanera la vida cotidiana a la familia, ahorra mucho dinero y favorece que los niños tengan amigos allí donde ellos viven, de donde ellos son.

     Siendo esto así, no deja de sorprender el llamativo auge de la educación privada y concertada.

     ¿Por qué los padres optan por complicarse la vida recurriendo a centros a menudo distantes de sus domicilios y afrontando un sinfín de gastos añadidos? ¿Qué les impulsa a renunciar a lo que sería más lógico, debiendo poner en marcha un Plan B?

     La educación pública en España cuenta con todos los medios de partida para ser de extraordinaria calidad. En general, dispone de buenas instalaciones y buenos profesionales. Sin embargo, acaba siendo víctima de un insoportable manoseo según los intereses de todos los agentes que tienen sus ojos puestos en ella.

     En nuestras escuelas públicas se ha dado cita la hipocresía, la mediocridad, la manipulación y el adoctrinamiento.

     Los políticos de turno se sirven de ella para forjar generaciones dóciles y afines a sus idearios políticos, lingüísticos o nacionalistas.

     Los profesores han acabado atrincherándose en los centros, manejándolos según su conveniencia. Su vertiente de funcionarios predomina sobre la de educadores, y los alumnos pasan de ser la finalidad para convertirse en un medio, un pretexto para su trabajo y su sueldo. Un ejemplo más puede verse en la pretensión de eliminar las jornadas partidas, reduciendo el horario lectivo a un maratón mañanero que deje la tarde libre a los profes.

     Lo políticamente correcto prima sobre lo sensato, y así vemos cómo se escolariza sin más matices a niños inmigrantes que ni dominan el idioma ni tienen el nivel de la clase que les corresponde por edad, lastrando el ritmo del conjunto, sin que nadie se atreva a reconocer que tenerlos en una clase a parte (¡qué he dicho!, a parte), puede ser lo idóneo para todos, empezando por ellos mismos.

     Mérito y esfuerzo pasan a ser conceptos proscritos.

     Con este panorama, cada vez más padres, a su pesar, han puesto en marcha el Plan B, nutriendo las filas de la educación privada y concertada, y dejando la pública con las aulas semi vacías.

     Y ante esta realidad, Comunidades Autónomas como la Valenciana, con su Conseller Vicent Marzà a la cabeza, en lugar de procurar resolver las carencias de la educación pública, haciéndola socialmente atractiva, prefieren ahogar a la concertada, para forzar a los padres a renunciar, a desistir de lo que en su día eligieron.

     La eliminación progresiva de los conciertos, no permitir a los padres la libre elección de centro y otras medidas de esta índole, es la forma más perniciosa de “apoyar” a la escuela pública. El Conseller, con estas políticas dictatoriales y liberticidas simplemente muestra al totalitario que lleva dentro.

     Y lo peor de todo es que no sólo no alcanzará su objetivo de potenciar la educación pública, no sólo va a complicar la vida de miles de familias, lo peor es que va a crear una nueva élite social: la de los que pueden costearse una educación de calidad en un centro privado, y los que se han visto obligados a renunciar a ella por no poder pagarla, víctimas de la retirada de los conciertos a causa de una decisión, de un prejuicio político.

     Flaco favor a la sociedad, flaco favor a los alumnos, flaco favor a la escuela pública.

Joaquín Bueso

Written by dirección activa

mayo 7, 2016 at 8:20 pm

La risa

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Dolors Miquel - Poetisa

BARCELONA 15 2 2016 PREMIOS CIUTAT DE BARCELONA DURANTE LA ACTUACION DE DOLORS MIQUEL FOTO FOTO DE JULIO CARBO

 

 

Sonaron unos fuertes aplausos tras la intervención de la poetisa Dolors Miquel, que se retiró del escenario con la expresión firme, erguida y casi desafiante de quien ha dejado en el aire una declaración solemne, una reivindicación justa, necesaria y largamente aplazada.

La alcaldesa está contenta. Su media sonrisa tan “giocondesca” refleja una satisfacción indisimulada. “Cómo se retuercen” debió pensar.

El “Mare nostre” estaba llamado no sólo a ser una expresión de afirmación feminista, sino un ataque lacerante contra ese enemigo imaginario del feminismo y del progreso en general, representado en la sociedad tradicional y bienpesante.

Conservadores, católicos, burgueses de toda calaña. Opresores de la mujer que asfixian sus anhelos, su libertad y pretenden reducirla a un objeto.

Pero después de ver unas cuantas veces la actuación, nada menos que en el marco de la entrega de premios Ciudad de Barcelona, lo siento, pero la escena no consigue despertar mi indignación. Sólo mi risa.

Está claro que no ofende el que quiere, sino el que puede, y esta señora no puede ofenderme. Para eso hace falta ser “alguien”, se necesita que yo le confiera una mínima autoridad para que sus palabras me resulten importantes.

Así pues, la cosa no va de ofensas, ni de la cobardía que resulta de atacar, deformando una oración, pretendiendo herir con ella a quienes tantas veces la hemos pronunciado.

La cosa va de ridículo.

Me resulta difícil imaginar una escena más grotesca y más decepcionante, especialmente para aquellos que de algún modo defienden los derechos de la mujer. No quieren convertirlas en un ser reproductor, pero acaban reduciéndolas a una vagina. Eso sí, una vagina libre y liberal.

No creo que una reivindicación deba construirse a partir de la ofensa, el ataque y el odio. No, si es una reivindicación auténtica. La actuación de la señora Miquel no es reivindicativa, es un intento chapucero de hacer daño, tan absurdo, tan innecesario y tan ridículo que sólo puede mover a la carcajada. Vuelva cuando quiera señora Miquel.

Joaquín Bueso

Link de la actuación

ADA COLAU - Alcaldesa de Barcelona

Ada Colau. Alcaldesa de Barcelona

Written by dirección activa

febrero 17, 2016 at 2:50 pm

Los nuevos Robin Hood

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Portada de La rebelión de Atlas

Portada de La rebelión de Atlas

Recientemente he terminado de leer el libro “La rebelión de Atlas”, de la autora Ayn Rand.

Debo reconocer que no sólo me ha impresionado, sino que me ha influído, más incluso de lo que yo mismo quisiera. Convertir una espada desgastada y roma en un instrumento agudo y cortante tiene muchas ventajas, pero también tiene el riesgo de que uno mismo acabe hiriéndose con el filo de una cierta intransigencia.

     En este post me gustaría compartir una escena en que un famoso pirata se presenta ante un empresario que está siendo expoliado por el Estado, y le entrega un lingote de oro. La sorpresa del empresario fue grande. Tras una breve conversación, el pirata le confiesa sus motivaciones. Citando el texto original, el pirata dice:

– Persigo a un hombre al que quiero destruir. Murió hace siglos, pero hasta que el último rastro de él haya desaparecido de la Tierra no tendremos un mundo decente donde vivir.

– ¿Qué hombre es ese? (preguntó el empresario)

– Robin Hood.

     Posteriormente, el pirata explica:

     “De Robin Hood se dice que combatió contra gobernantes avarientos, devolviendo el producto de su botín a los robados, pero este no es el significado de la leyenda que sobrevivió. Se le recuerda no como un campeón de la propiedad, sino de la necesidad, no como defensor de los robados, sino como amparo de los pobres. Se cree que fue el primer hombre que asumió un halo de virtud, practicando la caridad con la riqueza de la que no era dueño, regalando bienes que él no había producido y haciendo pagar a otros el lujo de su piedad.

     Este es el símbolo de la idea de que la necesidad, y no el logro, es la fuente de todo derecho; de que no tenemos que producir, sino sólo necesitar; de que no es lo ganado lo que nos pertenece, sino aquello que no hemos ganado. Se convirtió en justificación de los seres mediocres que, incapaces de ganarse el sustento, exigen el poder para disponer de la propiedad de los mejores, proclamando su voluntad de dedicar la vida a los que están por debajo de ellos, a precio de robar a los que están por encima. Es esta la criatura, la más corrupta de todas, es el doble parásito que vive de las llagas del pobre y de la sangre del rico.”

     La verdad es que me ha dado el post hecho.

     ¿No nos acude a la mente ningún Robin Hood moderno, ningún buen samaritano con el dinero ajeno, ningún repartidor de lo que no es suyo, con la excusa del parado o del pensionista? Seguro que sí. Estas víctimas existen, es verdad, pero sus verdugos son, precisamente, aquellos que dicen ser sus defensores.

     En esta época de neo populismos lo más recomendable es dejar de pagar inmediatamente la hipoteca y el recibo de la luz, pedir jubilaciones a los 52 años y que los impuestos los paguen otros, los poderosos, la gran banca y esos entes abstractos imbuídos de maldad absoluta.

     La posible salida de Grecia del Euro tiene muchas dimensiones, y sus consecuencias políticas, económicas y estratégicas se extienden en muchos ámbitos. Pero me interesa destacar este: Grecia fuera del euro es la imagen de que el fraude, la vagancia y la picaresca no pueden tener premio; de que la hormiga alemana (y española), ya está cansada de mantener a la cigarra griega, y no habrá Robin Hood populista que pueda mantener lo contrario.

Los nuevos Robin Hood

Los nuevos Robin Hood

Joaquín Bueso

Socio Consultor.

NOTA: Pero no os preocupeis, que Grecia no se irá. La seguiremos manteniendo.

Written by dirección activa

junio 29, 2015 at 6:44 pm

La llamada del Jefe

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El Papa Francisco

El Papa Francisco

                Debió de ser digna de ver la cara del Obispo de Granada cuando su secretario le indicó que tenía al Papa al teléfono y que quería hablar con él.

                Francisco, tras recibir la carta de un joven de Granada, víctima de un grupo de sacerdotes pederastas, no se conformó con pedirle que fuera a ver a su Obispo, sino que llamó personalmente a este último, no fuera cosa que volviera a despachar al joven con buenas palabras, y solicitándole rezos y oraciones por el alma de sus verdugos.

                De todas las desviaciones y depravaciones sexuales que puede haber, realmente la pederastia es la peor de todas porque hace presa de un inocente, que no sólo no puede dar su consentimiento sino que está sometido a una insoportable condición de inferioridad y dominio.

                Y si añadimos al agresor la condición de sacerdote, acabamos por hundirnos en un pozo de horror porque el sacerdote no sólo está comprometido con su celibato, sino que es particularmente consciente de la gravedad del pecado de escándalo, especialmente cometido contra los niños.

                Está claro que la condición de pederasta no distingue profesiones y estrato social. También es cierto que desde determinadas posiciones ideológicas se ha puesto el foco en aquellos escándalos protagonizados por curas o religiosos, hasta el punto de que se ha creado la imagen de una Iglesia podrida e infestada por esta perversión. Pero también es verdad que, durante muchos años, el disimulo, el silencio y la ocultación han predominado sobre las soluciones y la respuesta enérgica.

                 Del runrún solapado, del murmullo de dolor silenciado durante años, de los curas apartados de sus destinos y mandados a “reflexionar”, se ha pasado a un estallido de denuncias, de testimonios desgarrados y de vidas amargadas y destruidas. El mundo tomaba conciencia del drama de la pederastia, y la Iglesia iba arrastrando los pies, reaccionando con desesperante lentitud, como llevada del ronzal de la indignación pública.

                El Papa emérito Benedicto XVI, con su aspecto frágil, inició una batalla que resultó más ardua de lo que desde fuera puede parecer. Al diluvio de casos y testimonios se unió la experiencia de la miseria humana, la consciencia del mal arraigado en la Iglesia, y las resistencias e intrigas de quienes debieran estar luchando a su lado. La soledad del Papa y el cansancio humano le movieron, entre otras cosas, a retirarse y dar paso a otro que pudiera terminar el trabajo.

                Francisco parece estar resuelto a extirpar este terrible cáncer. Tiene claro que la pederastia no sólo es un pecado horrible, sino un delito castigado en el código penal y que, por tanto, no son suficientes las penas eclesiásticas, sino que los curas pederastas deben ser denunciados e irán a “reflexionar” a la cárcel, y que los Obispos, como responsables de su Diócesis y representantes del Papa en cada una de ellas, tienen que ponerse seriamente las pilas y actuar con energía y eficacia, buscando no sólo el consuelo de las víctimas, sino el castigo de los culpables, y la prevención activa de nuevos casos.

                La llamada del Jefe es también una llamada para todos nosotros. Una apelación fuerte a nuestra rectitud de conciencia, a un comportamiento ético; un espaldarazo de ánimo para una actitud vigilante, la denuncia y la acción; y, si uno es cristiano, una exhortación para la oración y la plegaria por la santidad de la Iglesia. Ojalá que todos la escuchemos.

Joaquín Bueso

Written by dirección activa

noviembre 28, 2014 at 2:28 pm

Porqué no.

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Es mejor

Es mejor

Ya se acerca el famoso 9 de noviembre. Una fecha para la historia. Y así será lamentablemente, en cualquier caso.

Desde aquel día en que Artur Mas vio a la ciudadanía en la calle y sintió la llamada del destino, la oportunidad histórica, y ¿por qué no? la conveniencia personal, hasta hoy, han pasado dos largos años de debates, veladas amenazas y desencuentros que todos conocemos.

El pulso legal sigue pero, bajo mi punto de vista, más allá de cómo acabe todo esto, si hay consulta o no, o bajo qué máscara, pienso que los que creemos en la unidad de España hemos perdido una gran batalla: la de los sentimientos.

Frente a la emoción (emotividad en ocasiones) de gran parte de los catalanes y sus líderes, el gobierno de Rajoy sólo ha opuesto la frialdad de la ley. Así, aunque finalmente no se pongan urnas, quedará en el corazón de muchos catalanes la percepción de una injusticia, de la intransigencia y, casi, de la opresión de la máquina del Estado y del resto de los españoles.

Opino que ha faltado un discurso que estuviera en la misma longitud de onda que el de los dirigentes catalanes, un mensaje que la ciudadanía pueda entender e interiorizar, que auténticamente compense unas emociones con otras. Y si dicho discurso ha existido, ha pasado desapercibido.

Ante la pregunta: “¿y por qué no podemos votar para decidir sobre nuestro futuro como pueblo?” para mi, la respuesta sería “porque vuestro futuro también es el mío; porque no decidís solamente sobre cosas vuestras, porque aquello que hay en Cataluña también es mío”.

¿O acaso els castellers o la sardana no son una expresión cultural de mi país, igual que las fallas o la paella son una fiesta española o un plato típico español?

Cuando veo en el supermercado un vino verdejo de Valladolid o un blanco del Penedés, los considero a ambos como algo propio, a diferencia de, por ejemplo, un riesling, que también me gusta, pero no es mío.

Me enorgullezco de tener en mi tierra a la Sagrada Familia, igual que el Camino de Santiago o la Alhambra. La catedral de Colonia es bonita, pero no es mía.

A ningún catalán se le obliga a ser algo diferente de lo que és. A nadie se obliga a ser murciano o a sentir como un asturiano. Un catalán puede vivir, soñar y amar en catalán, y seguir siendo español, compartiendo tantas cosas de un modo sentido, sincero y hondo. Y lo que se tenga que mejorar o rectificar, que se mejore.

No podeis hacer esa consulta. Y no tiene nada que ver con la ley. Es que esto también es vuestro, y aquello es también es mío.

Joaquín Bueso

Socio consultor

La Sagrada Familia

La Sagrada Familia

Written by dirección activa

noviembre 5, 2014 at 12:40 pm

Ustedes perdonen

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Granados detenido

Granados detenido

Cuando te equivocas de puerta e irrumpes en una reunión que no es la tuya; cuando vas a por palomitas y haces levantar a toda la fila del cine; cuando ya has probado la tercera tarjeta de crédito y no consigues pagar en Mercadona y la cola se impacienta… bueno, pues sí, ustedes perdonen.

Cuando exministros, expresidentes autonómicos, presidentes de diputación, cargamentos enteros de alcaldes y funcionarios altos y bajos entran al juzgado a punta de pala,… bueno, pues no, no le perdonamos.

Rajoy no se ha sacudido ese aire lacónico y desganado ni para pedir perdón. En una sesión de control en el Senado, leyó a toda prisa unas palabras de disculpa, como quien recita un informe de obras en curso, y se apuntó a lista de los indignados y engañados.

Por lo menos un poco de teatro, Sr. Rajoy, interprete el papel de dama ultrajada, como Esperanza, o, al menos, un poco de honor ofendido, tan calderoniano. Donde tanto nos han mentido, no importa una actuación más. Ese aire de trámite molesta e irrita todavía más.

     No hay perdón para esto. Ese es el problema.

Tampoco vale pensar que precisamente este gobierno está purgando los pecados de otros, y además está ayudando a aflorar toda esta podredumbre sufriendo injustamente un desgaste por errores ajenos.

      Ese precisamente es el problema de llamarse PP o PSOE. No sólo es una cuestión de que son los que más han podido manosear porque son los que más poder han tocado. Es que, allá donde mires, ahora y antes, ahí han estado ellos. Y nunca encontraron momento para resolver la cuestión de sus corruptelas, y sólo señalaron las ajenas cuando un juez las descubrió, y siempre, en cualquier caso, disculparon, minimizaron las propias.

Esperanza y Rajoy, abochornándonos cada uno a su manera con sus perdones. Tomás Gómez al borde del llanto. Y Suana Díaz, tan flamenca, diciendo que hay que achicar el espacio a los corruptos cuando desde la Junta se ponen todo tipo de obstáculos a la instrucción de los ERE (ERE – Mercasevilla – Cursos de formación…).

     Es demasiado tarde para PP y PSOE. Espero que no lo sea para la democracia. No tienen credibilidad, y estamos todos muy cansados.

Tengo verdadera curiosidad de saber qué va a ocurrir en estas próximas elecciones municipales y autonómicas. Una curiosidad un tanto agobiada, la verdad, porque entre unos y otros, los de siempre y los que quieren asaltar el cielo, no sé qué es peor.

Eso sí, espero que se lleven un buen susto. Espero que todo sea diferente. No me importaría que desaparecieran, como una de esas explosiones cósmicas tan de moda, PP y PSOE, convertidos en una decena de partidos. Pero de uno u otro modo, necesito que se reinstaure la democracia: la capacidad de elegir.

Hemos llegado aquí porque los partidos han devorado a la sociedad civil y la han anulado. Y Se han convertido en una endogamia cada vez más cerrada en sí mismos.

No hay perdón.

     Esto se resume fácilmente: votaré a quien me prometa un cambio en la ley electoral que garantice listas abiertas. Aunque se llame Pablo Iglesias.

Joaquín Bueso

Socio consultor

Written by dirección activa

octubre 30, 2014 at 7:20 pm

Publicado en A tener en cuenta, Otros temas, Política

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